viernes, 9 de marzo de 2012

LABIOS: a pedir de boca

Punto focal del rostro y símbolo indiscutible de feminidad y comunicación sexual, los labios hablan por sí solos.  Tal será su importancia como eje de la imagen facial que la costumbre de acicalarlos y definirlos con color data del antiguo Egipto.  Hoy con la ayuda de una rutina de hidratación y maquillaje, es posible lucirlos tersos y atractivos a cualquier edad para cautivar a la hora de conversar, sonreír y seducir.




Cuidados básicos
  • Desmaquillar.  Con un producto especial, retirar el color utilizando una toallita suave o una mota de algodón.  Los restos de pintura irritan y resecan la delicada membrana de los labios.
  • Hidratar.  Por lo menos dos veces al día -antes de maquillarlos y después de retirar la pintura- es preciso aplicar un bálsamo en los labios.  Se recomienda usar una crema antiarrugas alrededor de la boca, para evitar o atenuar las líneas de expresión.
  • Masajear.  Los movimientos circulares suaves -durante 30 segundos- estimulan la circulación sanguínea y mejoran la textura.  Con el dedo índice, se debe empezar por las comisuras y rotar hacia el centro de los labios.
  • Proteger.  Usar a diario una barra labial con factor de protección solar, emolientes y vitaminas crea una capa que nutre y resguarda los labios de los efectos del sol, el frío y el aire acondicionado.
Maquillaje favorecedor
  • Comprobar que los labios estén limpios y secos.
  • Aplicar polvos sueltos o una fina capa de la base de maquillaje usada en el rostro para neutralizar la piel, unificar el tono y evitar que el color se altere.  Si se desea prolongar la duración del labial, extender corrector en lugar de base.
  • Delinear con un lápiz (o barra) de punta fina y textura cremosa para que el labial no se salga de la orilla de los labios.  Es aconsejable usar uno del mismo tono de la boca o del labial (nunca más oscuro:  ya no es una tendencia y luce artificial).
  • Mantener la boca ligeramente abierta al pasar el delineador.  Trazar la línea despacio para lograr un contorno amonioso y preciso.  Empezar por el centro del labio superior y seguir hasta las comisuras.
  • Difuminar el trazo del lápiz con un pincel, tratando de llevar el color hacia el interior del labio.  La idea es suavizar la línea para que no luzca tan dramática.
  • Rellener con el labial utilizando un pincel de cerdad finas y cortas para repetirlo de manera uniforme.  Se debe comenzar desde las comisuras hacia el centro.  No se recomienda juntar los labios al finalizar, porque se riega y aplasta el producto.
  • De ser necesario, retirar el exceso apretando suavemente un pañuelo facial desechable contra los labios.
  • Aplicar brillo en el centro de la boca para lograr un acabado voluptuoso y darle luminosidad al color.
Trazo perfecto
  • Para agrandar, delinear sobre el borde -nunca por fuera- con un lápiz claro y rellenar con un tono igual o nacarado.
  • Para afinar, delinear por dentro del borde y usar tonos oscuros y mates.
  • Para levantar las comisuras caídas, dibujar la línea del contorno superior elevándola ligeramente en los extremos.  Rellenar con tonos claros.
  • Para corregir el delineado, aplicar sobre el error un poco de base con un hisopo.
  • Para disimular las líneas de expresión alrededor de la boca, aplicar corrector en el área y difuminarlo bien.
Delicada protección
  • Adquirir labiales que incluyan ingredientes lubricantes, hidratantes, vitaminas y protector solar.
  • Usar una barra emoliente antes de la aplicación del color para proteger los labios de su mayor enemigo:  la resequedad.  La manteca de cacao resulta ideal para lubricarlos a diario.
  • Evitar el maquillaje cuando los labios estén heridos o agrietados.  Las fisuras deben tratarse con un antibiótico tópico o con un regenerador de tejido cicatrizante recetado por un especialista.
  • No arrancar o intentar tapar los "pellejitos" con labial (se agrava el cuadro de resequedad).  En esos casos es preciso hidratar y esperar hasta que se caigan solos.
  • Suspender el uso del labial si tras la aplicación aparece una reacción alérgica (picor, enrojecimiento, edema).
  • Si se tiene la piel sensible, escoger labiales hipoalergénicos y sin fragancia.
  • Utilizar protector solar en los labios ante cualquier exposición al frío o al sol.
  • Enjuagar los labios después de tomar bebidas o comer alimentos muy salados o cítricos.

               http://www.mundobelleza.com/

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