Más que una enfermedad, las hemorroides son consideradas un trastorno gastroinstestinal que deteriora la calidad de vida, especialmente la de quienes tienen una alimentación pobre en fibra y vegetales, el sedentarismo y el ritmo de vida acelerado; ocasionando estreñimiento crónico, afección determinante en la aparición de hemorroides.
Siempre atento
Uno de los síntomas más comunes de las hemorroides es el sangramdiento anal durante las evacuaciones. Sin embargo, la aparición de heces ensangrentadas no necesariamente indica la presencia del trastorno: la sangre puede ser señal de una pequeña ruptura de un vaso sanguíneo o de problemas gastrointestinales de mayor gravedad, especialmente en personas mayores de 45 años.
La pérdida de sangre producida por las hemorroides puede venir acompañada de otras molestias: dolor intenso durante la defecación, picazón en la región anal y la sensación de humedad o de que el recto no está completamente vacío.
A raya
Antes de comenzar el tratamiento, el proctólogo debe identificar el grado de la afección. En primera instancia, es necesario parcticar "un examen físico directo de la región anal, asociado con el tacto rectal". Si bien esta evaluación puede ser suficiente para hacer el diagnóstico, hay casos que requieren estudios adicionales para poder apreciar la magnitud del trastorno y descartar otras patologías (infecciones, fisura anal o tumor), especialmente en pacientes de edad avanzada.
Hay evaluaciones complementarias para afinar el diagnóstico que pueden realizarse sin ningún tipo de sedación, como la anoscopia, utilizada para visualizar los últimos diez centímetros del recto. Otras, en cambio, requieren la administración de un sedente leve. Tal es el caso de la colonoscopia, que permite ver la longitud completa del intestino grueso e identificar cualquier anormalidad en el tejido.
La elección del tipo de evaluación depende del tiempo que lleva el paciente con los síntomas y de la sospecha de una enfermedad adicional.
Vías de control
Para los primeros estadios, el uso de supositorios con antiinflamatorio y esteroides puede ser útil, además de la inclusión de fibra en la dieta y la práctica periódica de ejercicios, medidas que ayudan a evitar el estreñimiento. En las fases avanzadas se debe recurrir a tratamientos menos conservadores, siendo la vía quirúrgica la salida más frecuente.
Además de la hemorroidectomía tradicional, que busca remover las venas inflamadas interna o externamente, existe la opción del PPH (Procedimiento para Prolapso y Hemorroides).
Los especialistas coinciden en que el PPH debe emplearse cuando hay prolapso con mucosa anal, mientras que las hemorroides con coágulos internos o aquellas que estén asociadas con edema rectal severo son candidatas al procedimiento tradicional.
Aunque tanto la hemorroidectomía como el PPH buscan la eliminación de las hemorroides, el método tradicional lo hace a través de cortes, dejando heridas en la piel que cicatrizan lentamente y que suelen ser dolorosas. Los pacientes, en consecuencia, requieren de un reposo más prolongado, a veces incluso de un mes.
En el PPH, en cambio, se emplea un instrumento autosuturador descartable que se introduce por el ano para eliminar el excedente de mucosa rectal, disminuir el flujo sanguíneo -reduciendo con ello la inflamación- y fijar la vena en su posición original. La ausencia de lesiones o marcas y la rápida recuperación son pruebas de la efectividad de la técnica. http://www.facebook.com/buenasalud.vida
Fuentes: http://www.wrongdiagnosis.co/
http://www.hemorroides.com.ve/
http://www.tuotromedico.com/
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