jueves, 8 de septiembre de 2011

NEUMONÍA: invasión pulmonar

La neumonía se presenta como una inflamación -provocada generalmente por bacterias, virus u hongos- de los alvéolos o sacos pulmonares, que se van llenando de una secreción purulenta mientras se produce la condensación pulmonar característica de la enfermedad.  Esa inflamación dificulta el transporte de oxígeno a la sangre y compromete el funcionamdiento de células y tejidos de todo el organismo, una consecuencia que pone en riesgo la vida.
El paciente experimenta fiebre, escalofríos, castañeo de dientes, dolor de cabeza, dolor pleurítico y punzada de costado, respiración corta y dificultosa, dolor agudo en el pecho y tos, a veces seca y a menudo con flemas verdosas rojizas, dependiendo del tipo de neumonía.

Grados de infección
Desde leve a severa, la enfermedad afecta a uno o a ambos pulmones y puede gestarse como resultado de enfermedades respiratorias previas como gripe, resfrío o bronquiolitis -particularmente en los niños- o iniciarse como tal desde un comienzo.
El agente causal casi siempre ingresa por inhalación, aunque el neumococo (bacteria responsable de la mayoría de las neumonías) puede vivir como germen habitual en las vías respiratorias superiores y volverse agresivo cuando bajan las defensas del organismo, deslizándose hasta el tejido pulmonar, donde provoca la infección.

Tipos de neumonía
  • Bacteriana.  Producida por el neumococo (Streptococus pneumoniae), es la infección más comun y severa.  Aunque la bacteria no es altamente contagiosa, sí posee la capacidad de transmitirse -a través de gotitas y secrecciones expulsadas por la tos y la expectoración de un enfermo- entre personas que mantienen contacto estrecho (en el caso de niños, en guarderías y escuelas) y en ambientes de hacinamiento (como las cárceles).  La duración de la dolencia sin complicaciones es aproximadamente de dos a tres semanas.
  • Por micoplasma.  Se trata de un microorganismo muy singular que tiene una tasa de transmisión más alta que el Streptococcus pneumoniae.  No responde a los antimicrobianos utilizados contra el neumococo y es la segunda causa más frecuente de neumonía en adultos; en niños y adolescentes es cada día más común.
  • Viral.  La sintomatología en lactantes -disnea, movimiento muscular intercostal y subcostal- es diferente a la de los niños mayores, que experimentan decaimiento, fiebre continua y tos paroxística (tos súbita y repetitiva).
  • Por Pneumocystis Jiroveci.  Se trata de un agente que no desencadena problemas cuando se enfrenta a un sistema inmunológico sano, pero que causa neumonía en muchos de los enfermos con VIH/sida, en pacientes con cáncer o que reciben quimioterapia.
  • Otros.  Aunque menos frecuente, algunas neumonías son originadas por hongos de amplia distribución en el mundo, como el histoplasma y el criptococo, que viven en terrenos contaminados con heces de aves.  La enfermedad también puede ser provocada por ciertos agentes químicos aspirados por la nariz o la boca (escapes de gases tóxicos), por ingestión accidental de gasolina e, incluso por aspiración del contenido gástrico por reflujo estomacal (puede conducir pequeñas partículas de alimentos a las vías aéreas, sobre todo si existe alguna alteración anatómica).
Exploración y análisis
  • Rayos X de tórax.  Revela el grado de afección pulmonar (presencia de condensación neumocócica, líquido en la pleura).
  • Cultivo de esputo.  Se utiliza para determinar si la neumonía es provocada por una infección e identificar el microorganismo responsable.  El cultivo también permite descartar la presencia del bacilo de Koch (Mycobacterium tuberculosis), causante de la tuberculosis, una enfermedad con síntomas que pueden confundirse conlos de la neumonía.
  • Examen de sangre.  Mide el nivel de oxígeno y de monóxido de carbono en la sangre.  Además, indica la presencia de complicaciones.
Al ataque
Después de las medidas iniciales de apoyo para mejorar los síntomas generales -administración de oxígeno, disminución de la fiebre e hidratación para aflojar las secreciones pulmonares-, y de los exámenes de rigor que determinan si el paciente necesita ser hospitalizado, es preciso administrar el tratamiento en función del tipo de neumonía, la gravedad de la infección, la edad y el estado de salud del paciente.
En las neumonías bacterianas se recurre siempre a los antibióticos, que también pueden acelerar la recuperación en neumonías por micoplasma.
Si bien la mayoría de las neumonías virales no se trata con medicamentos (los antibióticos no combaten los virus), los casos más graves pueden requerir el uso de antivirales.

Vacuna disponible
Además del esfuerzo por mantenerse saludable -seguir una dieta balanceada, hacer ejercicio, evitar el consumo de drogas, alcohol y tabaco-, el pilar de la prevención de la neumonía es la vacuna contra el neumococo. 
La vacuna se debe administrar en niños y se recomienda su aplicación en mayores de 65 años, pacientes de riesgo y ancianos hospitalizados o que residen en asilos.  http://www.facebook.com/buenasalud.vida

No hay comentarios.:

Publicar un comentario