El virus de la rabia, transmitido al hombre por un mamífero infectado, es tan antiguo como la humanidad. Su impresionante cuadro clínico hizo que la enfermedad rozara los límites de la epidemia y despertara preocupación en todas la épocas. Todavía hoy, cuando no es atendida de inmediato y se manifiestan los síntomas (fiebre, escalofríos, parálisis, espasmos, delirio) la rabia lleva irremediablemente a la muerte.
Atribuida por los egipcios a la penetración de un demonio en el cuerpo, fue descrita en el año 500 a.C. por Hipócrates y Demócrito. Denominada tambien hidrofobia -porque provoca sed y el intento de beber agua desencadena dolorosos espasmos-, sus terribles efectos y el miedo al contagio se extendieron por todo el continente europeo: en los siglos XVI, XVII y XVIII los perros eran sacrificados masivamente y, ante la ausencia de un tratamiento eficaz, algunos enfermos se suicidaban.
Fue el químico y biólogo frances Louis Pasteur quien arrojó luz sobre las tinieblas. Partiendo de las observaciones del alemán Geog Zinke y del francés Víctor Galtier, Pasteur y su equipo de colaboradores constataron en 1881 que el virus se reproducía en el sistema nervioso central. De ese hallazgo derivó el éxito de las inoculaciones que probaron en conejos y perros.
Cuatro años después, Pasteur administró la vacuna por primera vez a un ser humano: Joseph Meister, que había sido mordido por un perro, recibió por vía subcutánea tejido nervioso con virus vivo extraído de un conejo. A partir de ese momento cambió la sentencia letal de la enfermedad: si el tratamiento se iniciaba a tiempo, la tasa de mortalidad se reducía a cerca de 2%.
El método de vacunación de Pasteur fue empleado hasta 1953. De las vacunas elaboradas con tejido nervioso infectado se pasó a las de virus vivo modificado, virus inactivado y a las de cultivo celular, que se empezaron a producir en los años sesenta y setenta y derivaron en la vacuna de cultivo celular diploide humano (HDCV, Human Diploid Cell Vaccine), que hoy es recomendada por la Organización Mundial de la Salud.
El 8 de septiembre de 2007 se celebró el primer Día Mundial de la Rabia, ideado para crear conciencia sobre una enfemedad que sin tratamiento inmediato sigue siendo mortal. http://www.facebook.com/buenasalud.vida

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