miércoles, 31 de agosto de 2011

CIBERCONDRÍA: malestar virtual

Una nueva forma de manifestación de la hipocondría se ha gestado con la tecnología:  la cibercondría.  El concepto alude a quienes creen sufrir enfermedades y buscan los síntomas en informes y artículos publicados en Internet.  Por lo general, los ciberconcríacos consultan obsesivamente los portales médicos para formular un autodiagnósticos.  Llegan , incluso a automedicarse de manera errónea, exponiéndose a peligrosas consecuencias.
La hipocondría es un trastorno psicológico crónico que consiste en el miedo a padecer -o la convicción de tener- una enfermedad grave o mortal, a partir de una interpretación catastrófica de sensaciones o de signos físicos benignos.
Presos de la angustia, los hipocondríacos se "sentencian" enfermos, aunque los estudios médicos confirmen que están sanos.  Muchos hacen de la enfermedad un estilo de vida, visitando repetidamente al médico y sometiéndose a estudios o tratamientos innecesarios.  En el caso de los cibercondríacos, reemplazan el vínculo con el especialista por la lectura compulsiva de textos que se encuentran publicados en la red y las consultas en foros virtuales.
En si misma, la tecnología no provoca la conducta hipocondríaca.  El problema está en que quienes ya sufren una preocupación constante y angustiosa por la salud encuentran en Internet una nueva forma de canalizarla.  La red les permite acceder -al instante- a incontable información del mundo médico.
Además de encontrar gran profusión de datos sobre enfermedades que ya conocen, los cibercondríacos también descubren en la web dolencias y afecciones de las que nunca antes habían escuchado hablar, un hallazgo que amplía el abanico de patologías imaginarias a las que pueden recurrir.
En Internet resulta difícil para el usuario distinguir las fuentes confiables de las que no lo son.  Ése es uno de los mayores riesgos asociados a la cibercondría.  Si bien las organizaciones no gubernamentales y asociaciones profesionales publican material procedente de fuentes reconocidas, hay muchas páginas particulares -y comercializadores ilegales de medicamentos- que presentan información falsa o datos que no han sido revisados.
Algunos cibercondríacos llegan a la consulta con un autodiagnóstico y después de haber seguido un tratamiento sin ninguna supervisión médica.  Es entonces cuando los problemas se multiplican para los especialistas, quienes no sólo deben evaluar los síntomas que el paciente dice tener, sino también tratar los daños que puede haber provocado una medicación inadecuada.  http://www.facebook.com/buenasalud.vida 

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