Comer bien es la suma de buenas intenciones: equivale a planificación, disciplina, buenas hábitos y, lo más importante, salud. Es inestimable el valor -y el impacto- que tiene los alimetos. A lo largo de la vida se degustan - y digieren- entre diez y veinte toneladas de comida. "Se es lo que se come", bien dicen los nutricionistas.
Supermercado
- Tenga presente que un buen carrito de supermercado es aquel que contiene muchos verdes, rojos, blancos y marrones; matices que aportan las carnes magras, pescados, cereales, verduras, frutas, pastas, huevos y lácteos.
- Evite, en lo posible, alimentos de bajo valor nutricional (refrescos, chucherías, bebidas alcohólicas).
- Priviligie los productos naturales sobre los envasados o enlatados (tienen muchos preservativos). No deje de incluir quesos y yogures desgradasos.
- Regla de oro: no ir con hambre.
*Carbohidratos
- Los de mejor calidad nutrional: arroz, pasta, panes, plátanos, granos, avena galletas.
- Los que requieren prudencia y control: miel, melaza, papelón, azúcar morena, caramelos, chicles, mermeladas con azúcar, refrescos, dulce de pasteleria, pasta de hojaldre.
* Grasa
- Las de mejor calidad nutricional: aceite de oliva, soya y girasol, granola, nueces, almendras, merey, pistachos y las grasas presente en la piel de algunos pescados azules (sardina, atún).
- Las que requieren prudencia y control: tocino, chicharrón, morcilla, yema de huevo, leche completa, quesos amarillos, crema pastelera, mantequilla, margarina, helados, quesillo.
* Proteínas
- Las de mejor calidad nutricional: carnes magras, pescados, pollo sin piel, quesos desgrasados, leche descremada.
- Las que requieren prudencia y control: enlatados, carnes rojas, jamón, quesos curados, morcilla.
Almacenamiento
- Recuerde que la clave del almacenamiento está en la temperatura, la visibilidad y en la organización por grupos.
- Ubique las frutas y cereales en lugares visibles (así estarán siempre a la mano para merendar).
- Congele los productos que lo requieran. El tiempo de conservación es variable (depende del tipo de alimento). Al descongelar, observe bien sus características (olor, textura, color).
Planificación
- Procure planificar semanlmente las comidas. A diario, preste atención a los nutrientes que consume.
- No olvide que los carbohidratos siempre deben estar presentes. Por razones médicas -diabetes, enfermedad celíaca, deficiencia de lactasa, entre otras- se podría limitar el consumo de carbohidratos de absorción rápida (miel, azúcar, papelón) y de aquellos con gluten o lactosa.
- Un buen menú semanal supone consumir un aproximado de 50 productos. Desayunar, almorzar, cenar o merendar siempre lo mismo -por muy balanceado que sea- no es recomendable. Sepa que estar bien alimentado es comer suficiente, balanceado y variado.
- Prepare menús por colores y texturas (es un ejercicio creativo e interesante).
- Infaltable en su mesa: frutas y vegetales. Además de ser fuente de fibra, minerales y vitaminas, son muy versátiles.
Preparación y cocción
- Para que la carne o el pollo tengan buen sabor no necesariamente debe emplear aceites o salsas grasosas. Añadirle caldos de vegetales (sin cubitos o adobos) es una buena opción.
- Prefiera los aliños naturales. Ajo, ají dulce, perejil, pimentón, cebolla, albahaca y cilantro figuran entre los más recomendados.
- Use ollas antiadherentes (no necesitará agregar aceite).
- Quite el salero de la mesa: 15% de la sal de los alimentos se agrega una vez servidos.
- Deje las preparaciones elaboradas para celebraciones especiales.
Porciones
- Utilice vasos o balanzas para medir y pesar los alimentos. Funciona, también, equiparar las porciones con el puño de la mano.
- Escoja la vajilla. Se sabe que servir en platos pequeños influye -favorablemente- en el consumo de cantidades razonables. Se recomienda, también, preparar sólo las raciones a consumir.
- Reduzca el tamaño de las porciones.
- Negocie: si un día consume chocolates, no se exceda durante el resto de la jornada.
- Tenga cuidado con los productos light: generalmente son bajos en algún nutriente, pero altos en otros.
* Lácteos. De 2 a 3 raciones (una porción es igual a un vaso o una taza de leche o yogurt, o a 45-60 gramos de queso).
* Carnes, huevos y leguminosas (caraotas, arvejas, lentejas). De 2 a 3 raciones (una porción equivales, por ejemplo, a un filete de pollo de 60-90 gramos, a un huevos o a 1/2 taza de caraotas.
* Vegetales. De 3 a 5 raciones (una porción es igual a una taza de vegetales crudos de hojas o a 1/2 taza de vegetales sin hojas crudos o cocidos).
* Vegetales. De 3 a 5 raciones (una porción es igual a una taza de vegetales crudos de hojas o a 1/2 taza de vegetales sin hojas crudos o cocidos).
* Frutas. De 2 a 4 raciones (una porción equivale a una unidad mediana o a 1/2 taza en trozos).
* Panes, cereales y pasta. De 6 a 11 raciones (una porción es igual a una rebanada -cerca de 30 gramos- de pan, 1/2 taza de pasta o a 3/4 taza de cereales.
Mesa servida
- El acto de comer debe durar unos 20 minutos. Recuerde que hacerlo apresuradamente ralentiza el proceso digestivo y dificulta la absorción de nutrientes.
- En la mesa manténgase relajado, mastique despacio y evite distracciones (como el televisor o el celular). Entre bocado y bocado, descanse los cubiertos.
- No se acueste inmediatamente después de comer: los órganos se sobreponen cuando están en posición horizontal -intestinos sobre estómago- y se retrasa la digestón.
- Disfrute y aproveche la sobremesa. http://www.facebook.com/buenasalud.vida


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