miércoles, 20 de julio de 2011

EL ORIGEN DE UN DESCUBRIMIENTO

Dulce certeza.  Las pruebas de embarazo caseras se practican desde el antiguo Egipto, cuando las mujeres que sospechaban estar en estado orinaban sobre semillas de trigo.  ¿El indicador?  Si el cereal germinaba debían prepararse para ser madres.  Siglos de investigación en procura de una prueba confiable llevaron al descubrimiento -a mediados de los años veinte- de la HCG (Human Chorionic Gonadotropin), la hormona producida por la placenta durante la gravidez.  Tras varios experimentos biológico para aislarla en animales, en 1960 L. Wide y C.A. Gemzell desarrollaron un primer test, que utilizaba células de la hormona combinadas con una muestra de orina.  En 1976 la Federación Médica Americana aprobó el Early Pregnancy Test, una cajita que ofrecía la ansiada respuesta en la intimidad de la casa.  Hoy, la prueba más rápida y segura para confirmar el embarazo es la presencia de HCG en sangre.


Pulso a pulso.  Aunque la presión arterial -como concepto- fue descubierta en 1616 por el médico inglés William Harvey, no se había encontrado una forma de medirla sin tener que hacer una incisión en una arteria.  Fue Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch, un particular médico austríaco -el cuidador de cabecera de Maximiliano I -quien en 1876 halló la forma de hacerlo sin invadir el cuerpo del paciente.  La idea era sencilla:  un torniquete inflable en un brazo se unía a un manómetro.  Mientras se desinflaba, se podía percibir el pulso.  aunque el instrumental era voluminoso, se usó hasta que en 1896 el médico italiano Scipione Riva-Rocci inventó el esfigmomanómetro o tensiómetro.  En 1901 fue llevado a América por el neurocirujano Harvey Cushing, quien le hizo unas leves modificaciones y popularizó el uso del aparato que tradicionalmente se sonoce.


Temperatura controlada.  Hacia 1880, cuando la corteza de quina -hasta el momento el único remedio efectivo para bajar la fiebre -comenzó a escasear, la búsqueda de alternativas se hizo inminente.  Los años que siguieron fueron pródigos en investigaciones:  se desarrollaron la acetanilida y la fenacetina, y se sintetizó el paracetamol (acetaminofeno), que no se empleó sino hasta 1893 con fines médicos, tras múltiples pruebas de laboratorio.  En 1948 los norteamericanos Bernard Brodie y Julius Axelrod propusieron el uso del paracetamo como antipirético, porque actuaba como termorregulador y no tenía los efectos tóxicos de fórmulas utilizadas con anterioridad.  En 1955 el medicamento se introdujo en el mercado estadounidense con el nombre comercial de Tylenol y en 1963 apareció en el vademécum británico.  Desde entonces se conoce como un analgésico de pocos efectos secundarios.  http://www.facebook.com/buenasalud.vida



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