El ritmo de vida actual nos obliga a realizar tres comidas rápidas al día, a veces dos -el desayuno lo reducimos a un café-, perjudicando gravemente nuestro equilibrio dietético y nuestra postura ante el momento de la comida. Resultado: que a media mañana, o a media tarde, volvemos a notar el estómago vacío. Para los deportistas, grandes consumidores de energía, comer cinco veces al día es habitual. Nada de grasas ni de azúcares: sólo hidratos de carbono. Pero nuestro gasto energético suele ser menor, así que hay que tener mucho cuidado con las calorías que no vamos a gastar.
Picar... con cabeza
El arte del picoteo consiste en caer en la tentación, pero con cabeza. Comer varias veces al día, cada tres o cuatro horas, mantiene activo el metabolismo, incrementando el gasto calórico total de nuestro cuerpo. Por tanto, lo que debemos tener en mente es el total de calorías diarias y cómo podemos repartirlas, ¡cuidado!, sin saltarnos ninguna /y mucho menos el desayuno).
- Sólo picar cuando se tiene hambre. Parece obvio, pero muchos de los desvíos de nuestra dieta se producen cuando asaltamos la nevera por aburrimiento.
- Cuándo picar. Tenemos claro que entre horas, pero siendo exactos, entre dos y tres horas antes de la comida principal, para no perder el apetito cuando llegue la comida principal.
- Grupos de alimentos. Los grupos básicos de alimentos a los que debamos acudir son el de las frutas, vegetales, lácteos y cereales. Nada de grasas, azúcares vacíos (chucherías) y, por supuesto, evita las bebidas alcohólicas.
- Variedad. No tomes siempre lo mismo. Haz que el momento del picoteo sea divertido a la par que nutritivo. Pon imaginación a la forma de prepararlos y atrévete a probar nuevos alimentos.
- Bebe agua. No sólo no engorda, sino que sacia tu apetito, te ayuda a sobrellevar las ganas de picar y mejora el funcionamiento de todo tu organismo y la asimilación de los nutrientes. http://www.facebook.com/buenasalud.vida


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