miércoles, 6 de julio de 2011

EL DESTETE: un verdadero despecho

Con el amamantamiento se genera una relación tan íntima y estrecha que llegado el momento de iniciar el destete -si se hace bruscamente- el niño puede experimentar sentimientos de frustración y abandono, y la madre nostalgia y tristeza.
El destete no supone la retirada abrupta de la lactancia materna; significa, en todo caso, la introducción paulatina de otros alimentos que formarán parte de su dieta regular en el futuro.
Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Academia de Pediatría aconsejan que un bebé reciba leche materna como único alimento durante los primeros 6 meses de vida.  La recomendación no significa que "luego se vaya a prescindir de ese nutriente, sino que la alimentación del pequeño a partir de ese momento va a estar complementada con otras comidas.  El niño debería seguir con la leche materna, mínimo hasta cumplir su primer año.
Hoy en día existen numerosos estudios que indican y sugieren que es mejor que los alimentos semisólidos y sólidos se introduzcan lo más tarde posible, es decir, después del quinto o sexto mes.  Esta efectivamente comprobado que a esa edad hay una verdadera maduración del sistema digestivo del pequeño.  Además, la introducción de laimentos distintos a la leche materna -de manera precoz- ocasiona alteraciones digestivas, enfermedades alérgicas atópicas, asma bronquial y trastornos intestinales, entre otros efectos.
Retrasar la incorporación de una alimentación complementaria después del sexto mes tiene sus consecuencias:  el aplazamiento puede llevar a un estado de desnutrición.  Eso no significa que después de ese período la leche materna haya perdido sus propiedades, sino que por sí sola no basta para suplir todas las necesidades calóricas del niño en crecimiento.

Planificar el menú
Lo aconsejable es comenzar con jugos de frutas -no cítricos- diluidos y sin azúcar añadida, y poco a poco pasar a una forma más concentrada de la misma fruta, una a una hasta completar una variedad controlada de frutas toleradas por el organismo del bebé.
Luego, pueden incorporarse verduras blancas y amarillas; primero en forma de puré y después en trocitos pequeños (que el niño pueda tomar con sus manitas y masticarlos con facilidad).  Posteriormente, se recomienda introducir cereales sin gluten, como el arroz o el maíz.
Llegado el sexto o séptimo mes, se le sirven proteínas de origen animal, como el pollo o la carne.  Del huevo se le da primero la yema y, sólo después del primer año, se le puede ofrecer completo (la clara contiene elementos alergénicos).

Métodos del destete
  • Saltar una toma.  Llegada la hora de la comida, en vez de ofrecerle leche materna, invite al niño a probar algunos de los alimentos complementarios.  Así podrá ir alternando y recortando progresivamente el número de tomas.
  • Acortar el tiempo de la toma.  Si el bebé tarda, por ejemplo, 10 minutos a cada pecho, puede reducir el tiempo de la toma a 6 minutos en cada uno.  Una vez finalizado el amamantamiento, ofrézcale algún jugo de fruta o una compota para que quede satisfecho.
  • Posponer la toma.  Se trata de distraerlo con una actividad distinta a la lactancia.  Si pide la "teta" (con señas o trata de pegarse al pecho), hágale saber que se la dará más tarde y, pasado un rato, pruebe a darle otro alimento.
¿Cuánto tiempo dura el proceso?
El tiempo del destete depende de cada niño y de cada madre.  En la mayoría de los casos suele comenzar con la culminación del reposo post-natal de la madre, porque la incorporación a las actividades laborales acelera la introducción de la alimentación complementaria.
Entre uno o dos meses suele durar el primer encuentro del bebé con otros alimentos (fase inicial).  A partir de entonces la lactancia se extiende por el tiempo que la madre y el niño "juzguen" conveniente.  Un buen número de pequeños abandona el pecho definitivamente alrededor de los 15 meses; otros disfrutan de la leche materna hasta los 2 años, e incluso más.

Pequeños consejos
  • Nunca obligue al niño a comer:  el momento de la comida debe ser siempre placentero.
  • Deje que experimente comiendo con sus manitas (ya aprenderá a usar la cucharilla).
  • Es positivo que comparta la hora de la comida con el resto de la familia.  El buen ejemplo modelará su conducta.
  • Sea paciente:  los regueros de comida son inevitables.
  • Pregúntele al pediatra qué alimentos son los más apropiados para su hijo.
  • Evite los cereales con gluten antes de los 7 meses.
  • Al principio, prefiera las compotas preparadas en casa (son más sencillas y saludables).
  • Introduzca un alimento distinto cada 3 días.
  • Añada un poco de aceite de oliva a los purés de verdura para incrementar su valor energético.
  • Preferiblemente, no agregue sal ni azúcar a los alimento.  Prescinda totalmente de los condimentos.
  • Mantenga una higiene extrema en la cocina.
  • Si gusta, prepare las papillas de cereales con leche materna.  http://www.facebook.com/buenasalud.vida

              http://www.unicef.com/


 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario