Butano, ácido acético, metano, cadmio, arsénico, ácido esteárico, hexamina, tolueno, nicotina, amoníaco, metanol, monóxido de carbono. Esos son algunos de los 4.800 componentes químicos que tiene el humo del tabaco, 50 de los cuales han sido identificados como cancerígenos.
El humo que sale de la punta del cigarrillo tiene 10 veces más partículas, 10 veces mas nicotina y 10 veces más tóxicos que el humo que el fumador aspira. Cuando hablamos de humo de tabaco ambiental, tenemos que 85% del humo que hay en el aire es lo que sale de la punta del cigarrillo, y el resto es lo que el fumador exhala, entonces, el humo que está en el aire es mucho más tóxico que el aspirado, porque el que se inhala pasa por el filtro del cigarrillo.
Menos tabaco, menos cáncer
Los efectos del tabaco en la salud de los fumadores y no fumadores son múltiples, pero el más extremo es el cáncer de pulmón. En los hombres este cáncer es el segundo que les causa la muerte (después del de próstata), y en las mujeres es el tercero, después del cáncer de cuello uterino y el de mama.
El problema con el cáncer de pulmón es que, lamentablemente, no hay manera de hacer un diagnóstico precoz. Cuando se diagnostica es porque ya está en un estadio avanzado, y no hay mucho que ofrecerle al paciente. La causa está en que la radiografía de tórax no detecta las lesiones en etapas tempranas, cuando son curables, y el método que si lo hace, llamado tomografía de tórax de alta resolución, es un examen muy costoso.
La única manera de que bajen los casos de cáncer de pulmón es dejando de fumar, y eso se ha comprobado. El fumador pasivo tiene la misma probabilidad de padecer cáncer de pulmón.
El humo del cigarrillo tambien está asociado al cáncer de vejiga, mama, esófago y estómago. Otra de las consecuencias es el enfisema o enfermedad pulmonar obstructiva: pacientes crónicos que suelen complicarse y desarrollar insuficiencia cardíaca.
Es posible abandonarlo
Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar, el cigarrillo mata a dos de cada cuatro fumadores, y de esos dos, uno falllece antes de los 65 años. En promedio, un fumador se muere 10 años antes que alguien que no fuma.
Quienes estén decididos a dejar de fumar, deben saber que el síndrome de abstinencia dura dos semanas y luego los síntomas no se presentan más. En esta etapa la persona se siente incómoda, con rabia e incluso ira, y por ello vuelve a fumar. Tres meses es el plazo clave para saber si efectivamente dejó de fumar, aunque pueden ocurrir recaídas en cualquier momento.
La Asamblea Mundial de la Salud instituyó el Día Mundial No Fumar en 1987, para llamar la atención de los países hacia la epidema del tabaquismo y sus efectos letales. Se celebra el 31 de mayo de cada año. http://www.facebook.com/buenasalud.vida

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