La incompatibilidad sanguínea es un punto a considerar durante la planificación familiar, pues la mezcla de diferentes tipos de sangre puede producir efectos dañinos en el futuro bebé.
De acuerdo con el tipo de sangre, cada persona tiene proteínas específicas en la superficie de los glóbulos rojos. Existen cuatro grupos sanguíneos: A, B, AB, O. A su vez, cada uno se clasifica según la presencia de una proteína que determina el factor Rh. Si usted es portador de esa proteína es Rh positivo y si no la posee es Rh negativo. La incompatibilidad sanguínea puede ser de tres tipos: de grupos (A, B, O), de factor Rh o por anticuerpos irregulares que no son proteínas del tipo A, B, O ni del Rh.
El problema durante el embarazo viene dado en aquellas mujeres cuyo factor sanguíneo es Rh negativo y el de su pareja es Rh positivo. Cuando esto sucede 50% de la sangre del bebé es Rh positivo y el otro 50% es Rh negativo. Debido a ello, el sistema inmunológico de la madre reconoce los glóbulos rojos del feto como cuerpos extraños y produce anticuerpos que se encargan de destruirlos. Esta reacción natural del organismo le produce al bebé una anemia y, por ende, le baja la hemoglobina.
Cuando el número de glóbulos rojos -en el feto- es muy bajo, el organismo busca compensar la baja de hemoglobina y comienza a producir sangre en lugares donde normalmente no se produce, lo que se conoce como enfermedad hemolítica del recién nacido. La hemoglobina liberada se convierte en bilirrubina y las consecuencias sobre el feto pueden ser grave y diversas. Entre ellas: color amarillo del bebé, inflamación del higado, aumento en la presión de los vasos sanguíneos, retención de líquido, entre otras.
Inmunoglobulina anti D o Rhogam
![]() |
Existen opciones que permiten combatir las complicaciones asociadas con la incompatibilidad Rh, una de ellas es el medicamento inmunoglobulina anti D o Rhogam, el cual impide la producción de anticuerpos Rh en el torrente sanguíneo de la madre.
La inmunoglobulina anti D es una solución inyectable, intramuscular y estéril. Debe colocarse en aquellas mujeres que nunca han estado expuestas a sangre Rh positivo, porque si hizo reacción, el medicamento no la va a proteger. Se recomienda colocar la vacuna a las 28 semanas de embarazo y repetir la dosis luego del parto o la cesárea.
Está demostrado que durante el primer embarazo hay intercambio de sangre entre la madre y el feto. Sin embargo, no es suficiente como para que pueda afectar la salud del babé. No obstante, las mujeres son vulnerables a presentar la condición siempre y cuando hayan atravesado por una situación de riesgo, como: abortos previos, desplazamiento de placenta, sangrados o incluso, hasta por una amniocentesis. La única forma de asegurarse de que la madre no ha estado expuesta a sangre Rh positivo es a través de un examen que se llama Coombs indirecto.
Cada vez que la madre pase por una situación de riesgo, el médico debe aplicar la inyección inmediatamente. Lo recomedable es que se administre durante las 72 horas posteriores al evento.
¿Y si no me coloqué la inmunoglobulina anti D?
Puede darse el caso en que la mujer no se haya colocado la vacuna luego del primer embarazo, sangrado, aborto o situación de riego. Cuando esto sucede y la madre se sensibiliza al factor Rh, los anticuerpos que se producen en la sangre van a atravesar la placenta y perjudicar la salud del bebé.
El feto se verá más afectado, según el momento en que aparezca la enfermedad. No es lo mismo que la afección surja al final del embarazo cuando los órganos ya están desarrollados, que al principio.
Las secuelas de la emfermedad hemolítica del recién nacido son múltiples, entre ellas: daño cerebral, problemas respiratorios, cardiovasculares, acumulación de líquido, hinchazón del hígado e incluso hasta muerte intrauterina o pérdida del embarazo. No obstante, a través de chequeos constantes y controles prenatales mucho más cuidadosos, los médicos pueden controlar la enfermedad y aplicar tratamientos precisos que ayuden al bebé a sobrellevar esa baja de hemoglobina.
Existen tratamientos que se pueden hacer previos al parto y otros que se aplican después del mismo. En principio, se le hace el seguimiento a la mamá a través de un eco, donde se puede verificar si el babé acumula líquido. De igual manera, se hace un eco Doppler, una anmiocentesis y una cordocentesis para determinar con exactitud el nivel de la hemoglobina. En caso de que ésta sea muy baja, se hacen transfusiones en útero mientras se espera que el bebé sea lo suficientemente maduro como para sacarlo del útero.
Una vez que el niño nace, se busca detener la destrucción de los glóbulos rojos, a través de una sanguino transfusión y, además, se le aplica fototerapia para hacer la conversión de todos esos desechos que produce la ruptura de los glóbulos rojos. http://www.facebook.com/buenasalud.vida
Fuentes: http://www.quimbiotec.com/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario