A partir de los cuatro años niños y niñas empiezan a comprender las diferencias físicas que existen entre ellos. Justo en este momento, se dan cuenta de que son distintos, y se inicia una etapa clave del desarrollo que les permite establecer características específicas para cada sexo. Cuando esto sucede, los padres deben estar preparados para afrontar y responder a las preguntas que lógicamente surgirán.
La responsabilidad de los padres es hacer que los niños sepan que pueden contar y preguntar cualquier cosa que quieran saber, y al mismo tiempo evitar explicar demasiado. No es necesario que entren en explicaciones complejas, lo importante es mantener siempre una comunicación franca y directa si saben escucharlos y darles respuestas sencillas. Sin embargo, cada uno de nosotros tiene valores personales y culturales que determinan la forma de manejar estos delicados aspectos.
![]() |
¿Por qué somos distintos?, ¿por qué ella no tiene pene?, ¿por qué papá no tiene senos?, ¿para qué sirve el ombligo?, ¿qué es la bolsa que tengo debajo de mi pene?, ¿puedo hacer pipí de pie como los niños?, ¿cómo nacen los bebés? Éstas son algunas de las preguntas que tendrá que responder con la mayor naturalidad posible. Cada pregunta es una oportunidad de compartir información a un nivel muy íntimo. Cada pregunta es una ventana que permite detectar lo que el niño piensa y es una oportunidad para que el niño o niña estén seguros de que pueden confiar en sus padres a futuro. Sus respuestas abiertas y francas lo tranquilizarán, cosa que no ocurre con la televisión y con las historias que los niños de la misma edad se cuentan unos a otros. http://www.facebook.com/buenasalud.vida

No hay comentarios.:
Publicar un comentario