domingo, 1 de abril de 2012

LA ALCACHOFA

Apreciada por los amantes de la buena mesa, la alcachofa esconde entre sus hojas incontables beneficios.  Griegos y romanos le atribuían virtudes medicinales y afrodisíacas, bondades que favorecieron su empleo culinario.
La Cynara scolymus es una planta delicada que crece en climas templados y se cosecha a mano en forma individual, una particularidad que explica su elevado precio.  La producción mundial se concentra en la zona del Mediterráneo y en California (Estados Unidos), considerada la capital mundial de la alcachofa.  Las variedades se diferencian principalmente por la forma (verde u oval), el tamaño, el color, (verde o violeta) y el momento de la cosecha.
Después del agua, el mayor componente de la alcachofa son los carbohidratos entre los que destaca la fibra y la insulina, una sustancia que al metabolizarse produce unidades de fructosa (azúcar asimilable sin la necesidad de insulina).  No en vano está indicada en la dieta de paciente con diabetes.  La fibra, por su parte, proporciona sensación de saciedad y favorece el tránsito intestinal.  Eso sí, puede resultar flatulente.
En cuanto a los minerales, están presente en mayor proporción el potasio, el fósforo, el calcio y el sodio.  Entre las vitaminas figuran la B1, la B3 y pequeñas cantidades de vitamina C.
Sin embargo, lo más característico en la composicón de la alcachofa son una serie de sustancias que aunque se encuentran en pequeñas cantidades tienen atributos considerables:  los esteroles, capaces de limitar la absorción del colesterol en el intestino; la cinarina, que aumenta la secreción biliar y tiene propiedades diuréticas; el cinarósido, un flavonoide de acción antiinflamatoria; y los acidos orgánicos, que potencian la acción de la cinarina, entre otras funciones.
Por su efecto hepaprotector, la alcachofa es recomendada en casos de hepatitis, cirrosis e intoxicación por medicamentos.


  • Prefiera las alcachofas compactas, pesadas, con hojas brillantes y muy juntas.
  • No les corte el tallo hasta el momento de servirlas (evitará que se sequen).
  • Recuerde que las partes comestibles son el corazón y la zona tierna de la base de las hojas o pétalos.
  • Una vez cocidas, refrigérelas y consúmalas en las siguientes 24 horas.





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