Consecuencia de la debilidad o degradación de la pared arterial, el aneurisma es una dilatación o distensión -en forma de globo o bolsa- que altera la estructura normal de una arteria.
Si el ensanchamiento causado por la presión de la sangre circulante llega a romper la arteria, se produce una hemorragia que -en 50% de los casos- lleva al paciente a la muerte. Una cirugía programada a tiempo tiene, en cambio, 98% de éxito.
Localizaciones comunes
Los aneurismas más frecuentes son los formados en la aorta abdominal y en las arterias que irrigan el cerebro. Otras localizaciones comunes son el ventrículo cardíaco izquierdo y las arterias poplítea (detrás de la rodilla), mesentérica (en el intestino), esplénica (en el bazo) e ilíca (en la raíz del muslo).
Atender los síntomas
El 90% de los aneurismas son asintómaticos hasta que ocurre una ruptura. La ruptura de un aneurisma, cualquiera sea la zona donde se encuentre, produce un intensísimo dolor y una hemorragia interna que puede ser fatal.
* Aneurismas abdominal. Para detectarlo a tiempo es fundamental practicarse un eco anual. Entre los síntomas que pudiera desatar un aneurisma abdominal se cuenta:
- Náuseas y vómitos.
- Dolor abdominal de intensidad variable.
- Dolor en la espalda o en los flancos.
- Masa pulsátil (descubierta durante el examen físico si la persona es delgada).
- Pulsaciones anómalas en la pared del tórax.
* Aneurismas cerebrales. Entre los posibles síntomas que tornan imperiosa la consulta médica para descartar un aneurisma cerebral se encuentran.
- Dolor de cabeza, especialmente si se presenta un cambio en el patrón de dolor habitual.
- Náuseas y vómitos.
- Caída del párpado y dilatación de la pupila.
- Pérdida de la visión o estrechez del campo visual.
Origen no esclarecido
El punto de partida de un aneurisma congénito -más común en el cerebro- es un defecto en la formación de la pared arterial durante el desarrollo embrionario.
En cuanto al aneurisma formado a lo largo de la vida (la mayoría de los casos), aunque no se conocen con certeza las causas directas, se define la patología como de orden multifactorial.
Se habla de factores de riesgo y de medidas de prevención. La hipertensión -presente en enfermedades cardiovasculares y de diversos órganos- ocupa un lugar preponderante de riesgo junto al tabaco, que endurece las paredes arteriales y contribuye a la hipertensión.
Como fuente de aneurisma aórtico se destaca la ateroesclerosis (acumulación de depósitos grasos en las paredes arteriales), la diabetes mellitus (por alteraciones en el metabolismo de las grasas), la predisposición familiar (en grupos con tendencia a la hipertensión), los traumatismos en zonas del árbol arterial y las infecciones causadas por válvulas cardíacas artificiales u hongos y bacterias en la parede arterial.
Reparación quirúrgica
Los aneurismas no se extraen como si se tratara de un apéndice. Si son pequeños (menores de 5 centímetros) y sin riesgo de ruptura, se mantienen bajo obeservación. Si son muy grandes, fisurados o sangrantes deben ser reparados quirúrgicamente, bien sea con cirugía directa (o convencional) o por vía endovascular.
- Cerebral. La modalidad quirúrgica convencional en el cerebro consiste en trancar con un clip el cuello del aneurisma, un procedimiento con el que se logra una correción completa. En cuanto al método endovascular, la obliteración de efectúa mediante una especie de hilo de plata conducido hasta el aneurisma por cateterismo, a través de una pequeña incisión que no deja cicatriz.
- Abdominal. La cirugía abierta o convencional en el abdomen consiste en abrir el aneurisma y sustituir el segmento afectado de la arteria por una prótesis de dacrón impermeabilizada. La técnica endovascular, parecida a la coronaria, implica una incisión en las femorales (previa tomografía), por la que se introduce un tubo donde va montado un stent (especie de malla métalica que se abre como un pequeño paragua en el lugar del aneurisma y lo aísla).
Ambos procedimientos son efectivos y su elección depende de la particularidad de cada caso. La cirugía endovascular resulta especialmente atractiva porque no exige abrir el abdomen y la recuperación es casi inmediata (a los tres días el paciente está en casa), mientras que la intervención convencional resulta un tanto más económica. http://www.facebook.com/buenasalud.vida



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