lunes, 11 de julio de 2011

EL ORIGEN DE UN DESCUBRIMIENTO

Versatilidad gelatinosa.  Mientras se dedicaba a la venta de aceite para alumbrado, Robert Chesebrough, un químico de Brooklyn, escucho hablar -en 1859- de un residuo concentrado del petroleo sin asfalto, de consistencia pastosa.  La sustancia -que provocaba que las perforadoras quedaran atascadas- despertó su curiosidad, porque los trabajadores de los pozos le adjudicaban propiedades curativas.  Una vez aislada, Chesebrough la llamó petroleum jelly (gelatina de petróleo) y se dedicó a promoverla con fe ciega.  El producto ganó confianza y versatilidad rápidamente:  se aplicaba como bálsamo para quemaduras leves y se usaba para pulir superficies de madera, restaurar cuero y prevenir el óxido.  Tal fue su popularidad que en 1870 fundó Chesebrough Manufacturing Company.  Desde entonces, los usos de la vaselina no han hecho sino incrementarse, y hoy se reconoce su indiscutible aficacia como emoliente externo.


Eco en tiempo real.  Tras el hundimiento del Titanic en 1912, la ciencia intentó hallar un procedimiento que permitiera detectar lo imperceptible a simple vista.  Experimentando con una técnica para descubrir submarinos enemigos -durante la I Guerra Mundial- el físico francés Paul Langevin realizó el primer ensayo con el ultrasonido.  En 1942, el psiquiatra austríaco Karl Dussik intentó usarlo para visualizar las estructuras intracraneales, pero fue el profesor escocés Ian Donald quien, gracias a sus conocimientos sobre el radar, desarrolló la tecnología y la aplicó a la práctica ginecológica.  El método -basado en ondas sonoras de alta frecuencia, cuyos ecos se registraban como una imagen- permitió detectar una tumoración ovárica.  ese logro -fechado en 1958- condujo a un nuevo tipo de diagnóstico fácil, rápido (en tiempo real) e inocuo para la madre y el feto.


Remota afección.  Una de las enfermedades de transmisión sexual más estudiadas, la gonorrea se conoce desde tiempos bíblicos.  Causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, el médico griego Hipócrates hizo -hacia el año 400 a.C. -una de sus primeras descripciones al disecar la uretra de un hombre contagiado.  Galeno -en el año 130 a.C. -acuñó el término gonorrea (que significa "salida de flujo o semilla") porque consideró -erróneamente- que la secreción que acompañaba la patología era una espermatorrea.  En 1879, el dermatólogo alemán Albert Neisser, a quien le llamó la atención la presencia constante de una bacteria en las secreciones de los infectados, descubrió el agente causante de la enfermedad.  La penicilina -hallazgo del británico Alexander Fleming en 1928- logró detener su avance apidemiológico.  Hoy la gonorrea se trata y cura con antibióticos.


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