Sabroso y resfrecante, consumido en trozos o en jugo, el melón (cucumis melo) oriundo de Asia Central, constituye un excelente coadyuvante en el tratamiento de una serie de afecciones.
El melón pertenece a la familia de las cucurbitaceas, de la cual también forman parte la patilla, el pepino, la auyama, el calabacin y la chayota, entre otras frutas.
Propiedades
Por su bajo contenido de calorías (25 a 27 por cada 100 gramos) y ser rico en líquido (90%), es aconsejable como diurético y para aquellas dietas que persiguen una reducción de peso. Por ello está incluido a la mayoría de los regímenes dietéticos.
Asimismo es aconsejable su consumo para casos de estreñimiento o cuando se tienen cálculos renales. Se trata de una fruta rica en vitaminas A, B y C; así como en minerales, especialmente fósforo, calcio, hierro, potasio, magnesio, cobre y azufre. Asi como caroteno, tiamina y riboflavina.
Se recomienda también en los casos de gota y reumatismo, pero está contraindicado para los diabéticos por su alto contenido en azúcar. Igualmente quienes tengan predisposición a sufrir diarrea deben evitar su consumo en exceso.
Suaviza la piel
El melón posee, igualmente, notables virtudes cosméticas. Su piel se puede pasar por el rostro para refrescarlo y tonificarlo. Los azúcares que lleva el melón estiran y suavizan el cutis, pero al cabo de un rato conviene lavar la cara con agua limpia a fin de eliminar todas las impurezas.
Al igual que se hace con el pepino, se pueden preparar mascarillas con el melón, en cuyo caso es preferible tomar la parte menos madura del fruto, aquella que separa la corteza de la pulpa madura y que generalmente ofrece un color blanquecino, la cual posee menor cantidad de azúcar.

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